Señorita extraviada, de Lourdes Portillo, se lleva el Gandhi de Oro en el I Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona
03-11-2003
El documental de denuncia Señorita extraviada, de la mexicana Lourdes Portillo, que desenmaraña los lazos de complicidad que han permitido más de 200 brutales asesinatos de mujeres en la ciudad de Juárez, cerca de la frontera de México con Estados Unidos, se ha llevado el Gandhi de Oro a la mejor producción en el I Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de Barcelona, que se clausuró el pasado viernes en el Auditorio Caixa Catalunya.
El palmarés del festival también dejó hueco para algunas producciones españolas, como Las fosas del silencio, de Montse Armengou y Ricard Belis, sobre los fusilamientos de "rojos" durante la Guerra Civil y el franquismo, que se llevó el premio a la mejor dirección; o Dueños de nada, de Sebastián Talavera, sobre la vida en un barrio de chabolas, que se hizo con el premio a la mejor ópera prima. Por su parte, el premio a la mejor fotografía recayó en A Clown in Kabul, de Enzo Balestrieri y Stefano Mosser (Italia-Afganistán), sobre un grupo de payasos que viaja a Afganistán tras la guerra para intentar arrancar una sonrisa a los niños en los hospitales. Para finalizar, el premio Gandhi Up al mejor corto fue para la producción serbia Vivisect, de Marija Gajicki, que muestra la reacción del público serbio ante las fotografías de Ron Haviv sobre la guerra de Yugoslavia.
Además, se otorgaron distintas menciones especiales a los trabajos que mejor defendían valores como los derechos de los menores (galardón que recayó en la producción italiano-tailandesa Veneno, de Giuseppe Petito, Enrico Piziant y Gianlucca Pulcini), los derechos de las mujeres (a la coproducción entre el Reino Unido y Kenya El día que nunca olvidaré, de Kim Longinotto), la libertad (a Mujeres prisioneras, de la iraní Manjeh Hekmat) o la identidad sexual (a la cinta española Sentenciados sin juicio, de Eliseu Blay), o que suponen una denuncia de la guerra (como Fotógrafo de guerra, de Cristian Frei, una coproducción entre Suiza, Kosovo, Sudáfrica y Ruanda) o de la situación en Africa (caso de Lumumba, de Raoul Peck, coproducida por Zimbabwe y Mozambique, entre otros países). Para finalizar, el premio del público se lo llevó la producción peruana Choropampa, el precio del oro, de Ernesto Cabellos y Stephanie Boyd.
En el acto de clausura estuvieron presentes representantes de las diversas organizaciones que han colaborado en la organización del Festival y en el apadrinamiento de películas presentadas, como Amnistía Internacional, Intermon-Oxfam, Fundación Vicente Ferrer, Asociación por la Tolerancia, Coordinadora Gay-Lesbiana, Amics del Nepal, Ciutadans pel Canvi, Medicus Mundi, PAU Education, Institut de Drets Humans y Global Humanitaria, además de entidades y empresas que han colaborado con el Festival. Todos ellos fueron los encargados de entregar los distintos premios. En la ceremonia también participaron algunos de los protagonistas, como el alcalde de la localidad peruana de Choropampa, Lot Saavedra. Al final del acto se proyectó el documental Vivisec. En esta primera edición del Festival han competido 54 películas y documentales de todo el mundo.