El Congreso de los Diputados de España condenó en el año 2002 el golpe de Estado de 1936 contra el Gobierno democrático de la República. Habían pasado 28 años desde la muerte de Franco y el país había logrado una transición pacífica a la democracia. Sin embargo, la voz de los vencidos, olvidados y borrados de la geografía española durante cuarenta años de dictadura, no ha alcanzado la memoria colectiva democrática del país. El exilio interior, formado por miles de presos contrarios ideológicamente a la dictadura franquista, comenzó en 1936, en el devastador conflicto fratricida que fue la guerra civil española, y concluyó prácticamente con la muerte del dictador en 1975.