Pietter Okwe, doctor en su país natal, es un inmigrante ilegal que malvive en Londres realizando pequeños oficios, como el de portero de noche en un hotel de turistas del West End. Cuando descubre un corazón humano en una de las habitaciones, sabe que, al no tener papeles, no puede hacer demasiadas preguntas. Okwe se debate con su sentido de la injusticia a medida que va emergiendo la evidencia de que el hotel está siendo utilizado para extraer órganos humanos de donantes del tercer mundo. Finalmente, con la ayuda de una limpiadora turca, una prostituta y un chino de una funeraria, comenzará a investigar el asesinato.